07 noviembre 2014

Bloqueo, ansiedad y motivación del escritor

El bloqueo es un fenómeno habitual entre muchos escritores, en especial entre los que empiezan. Puede producirse por diferentes causas pero, en general, suele ser fruto de la ansiedad. Un nivel moderado de ansiedad no es malo; al contrario, puede excitar nuestra creatividad. Sin embargo, una ansiedad excesiva es perjudicial para escribir. El bloqueo suele ser una sana reacción defensiva: dejamos de escribir para aliviar una ansiedad que se nos hace insoportable. El bloqueo no es el problema, es el síntoma. El problema es la ansiedad.

Para mitigar nuestra ansiedad necesitamos conocer sus causas. En muchos escritores noveles esa ansiedad es fruto de unas expectativas muy elevadas. Nos inspira el ejemplo de grandes escritores, la sensación de que también nosotros albergamos grandes historias en nuestra imaginación que pugnan por salir a la luz. Esas expectativas son legítimas y muy positivas: son un poderosísimo incentivo para escribir. Pero los incentivos demasiado altos suelen tener efectos negativos: la presión genera demasiada ansiedad, lo que puede bloquear nuestra creatividad. Una vez más, lo malo no es que nuestras expectativas sean demasiado altas; lo malo es que nos bloquean.

¿Cuál es la solución? Una buena estrategia es buscar otros incentivos para escribir que nos ayuden a reducir nuestro nivel de ansiedad. Desde mi experiencia, los elementos de motivación de tipo social son los que mejor funcionan. Incrementar nuestras relaciones con otras personas que se encuentran en una situación parecida a la nuestra nos permitirá compartir nuestros problemas, atemperar nuestra ansiedad y reforzar hábitos de trabajo positivos. Por eso las actividades sociales de apoyo mutuo, como los talleres de escritura, suponen una importante ayuda para nuestra creatividad.

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