02 julio 2020

Las tres T de la escritura (que son cuatro)

Para mejorar en la escritura hacen falta tres elementos básicos, y los tres empiezan por T: talento, trabajo y técnica.

El talento es fácil de entender pero difícil de explicar. La buena noticia: todos tenemos talento para escribir. Unos más y otros menos, evidentemente. Si tienes mucho talento, conseguirás escritos notables con cierta facilidad. Si tienes poco talento, a lo mejor te costará más. En todo caso, parece ser que el talento no se puede enseñar (yo al menos no tengo ni idea), de modo que en mi taller nos olvidamos de él: asumimos que cada alumno se trae su talento de casa.

El segundo elemento es el trabajo. Este elemento también lo tenéis que traer vosotros al taller, yo no puedo trabajar por vosotros. Tampoco os puedo enseñar a trabajar. Sí que os pondré trabajo, pero ya depende de vosotros hacerlo o no. Sobre el trabajo hay varias certezas bien establecidas: si trabajas poco, mejorarás poco. Si trabajas mucho, mejorarás mucho. Es así de simple.

El tercer elemento de la escritura es la técnica. La técnica sí que se puede enseñar y yo lo hago en mi taller. Puesto que es lo único que enseño de verdad, debería darle mucha importancia, decir algo así como «la técnica es fundamental y en mi taller la puedes aprender mejor que en ningún sitio». Pero te estaría engañando. La técnica es buena pero no es fundamental. Viene bien conocerla, sobre todo para arreglar algo que no funciona, pero por sí misma no mejorará tu escritura.

Lo más importante es el trabajo, con mucho. Es el único elemento imprescindible. Sobre todo porque depende de ti. Lo segundo más importante es el talento. Es fantástico tener talento para escribir, pero no depende de ti, así que no le des mucha importancia. La técnica es lo último. Puedes aprenderla en un taller o encontrarla en cualquier libro, hay cientos de libros sobre escritura y muchos son muy buenos. Pero no te ayudarán si no trabajas, si no escribes. Mucho. Cuanto más, mejor.

El mejor profesor de escritura del mundo lo tienes muy cerca: eres tú. Eres el único profesor de escritura que te puede hacer mejorar mucho. ¿Cómo? Escribiendo mucho. El único trabajo que importa en la escritura es escribir. Cuanto más escribas, más mejorarás. Lo harás más deprisa si escribes en grupo, en un taller, y te beneficias de los comentarios de gente como tú y de la orientación de un profesor, pero en rigor solo tu trabajo es imprescindible. Es como hacer ejercicio: realmente no necesitas ir al gimnasio para hacerlo, lo puedes hacer tú solo con vídeos. Por supuesto que ayuda tener alguien que te oriente y compañeros que hacen lo mismo que tú, en el gimnasio y en el taller de escritura. Pero no te engañes: nadie puede hacer ejercicio por ti. Ni escribir por ti.

Podríamos añadir una cuarta T a los elementos básicos de la escritura: el tiempo. Por mucho que trabajes, requiere tiempo ir mejorando. Hay un elemento de gratuidad en la escritura que lleva tiempo, paciencia, sostener el trabajo con el compromiso y el disfrute personal, día a día. Con el tiempo, la inspiración te llegará, te encontrará trabajando, como decía Picasso, y notarás un clic en tu cabeza que te hará pasar a otro nivel. Yo he visto a una persona que definiría como la peor escritora del mundo (no daré nombres) perseverar y, un día, dejarme boquiabierto con un cuento que es un milagro de emoción y belleza, capaz de hacerme olvidar las montañas de basura relatos mejorables que esa persona había escrito.

Trabaja y date tiempo. Olvídate del talento y no sobrevalores la técnica. Sé humilde y trabaja. 

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