11 octubre 2020

Entrevista a Carmen Soteres


Aprovechando 
nuestro trabajo en Editorial Sonora, comenzamos hoy una serie de entrevistas que permitan a los lectores de tinta invisible conocer la escritura desde una dimensión más práctica y vivencial que nuestras entradas habituales. Y lo hacemos con Carmen Soteres, amiga y compañera de incontables talleres y cafés literarios, escritora concienzuda y vocacional, que acaba de publicar en Sonora su nueva novela: Mi maleta de especias.

¿Cuándo comenzaste a escribir? Y ¿por qué (o para qué) escribes?
Muy pronto… ¿siempre? Una necesidad y una terapia. Abrir la cáscara, buscar la pulpa, el hueso, las semillas (buen ejemplo para esta novela) de mis protagonistas me resulta esclarecedor. Bucear en su interior me enseña a vivir y voy dejando pistas de la materia dúctil de mi persona, en lo que escribo.

Esta es tu segunda novela, pero cultivas especialmente el relato. ¿Novela o relato?
No hay por qué elegir. Me gusta el relato y seguiré escribiéndolo, su inmediatez, su síntesis; pero en estos meses de pandemia, tener un proyecto más largo me devolvía algo de la ilusión perdida. Ahora ya tengo otra novela en la probeta (por si acaso) y me gustaría tratar de redondearla.

Mi maleta de especias está contada en primera persona por una niña pequeña peruana. A mí me parece un reto tremendo, en léxico y tono, para una escritora española, y lo has superado de forma sobresaliente. El texto tiene una enorme belleza. ¿Cómo te has atrevido?
Me gusta cómo habla Hispanoamérica, la calma, la dulzura que han aportado a nuestro idioma... y también su forma reposada de ver la vida, frente a la nuestra, bueno, a la mía, a mi impaciencia. Creo que merece la pena atrapar lo que admiras de otras culturas, para quedártelo.
La tradición culinaria de Perú ha asaltado mi cocina y conduce la historia. Hablo de pactos que tienen que ver con las supersticiones, las leyendas, la existencia de duendes, de fantasmas. Hablo de una madre tan real como irreal, pero necesaria… y una tía, esta muy real y también muy necesaria. Además he intentado buscar el humor en una historia que en principio es triste (para mí es un reto). He contado con la ayuda de una amiga peruana, Elizabeth, que ha aportado credibilidad a la novela.

Carmen Soteres, Mi maleta de especias, Editorial Sonora,
Madrid, 2020. 128 págs., 15 euros. ISBN 9788412070842.

Tu obra es muy variada, en especial los cuentos, pero yo diría que hay una cierta unidad temática, unas ciertas obsesiones o cuestiones que te interesan especialmente. ¿Qué hay de esto?
Acierto pleno. No me gusta la historia, me gustan las historias. Esas en las que me adentro en los temas de siempre: dolor, pasión, culpa, muerte, redención, soledad, egoísmo, envidia, familia, pareja (esta me trae de cabeza). ¿Se puede querer y odiar a la vez?  ¿Son brotes que crecen de una misma rama? ¿Nos pasa eso a todos?

Eres una lectora empedernida y crítica. ¿Cuánto de tus lecturas se refleja en tu obra, y cuánto de tu vida?
Todo se refleja en lo que escribo; por supuesto, lo que leo y me gusta; pero también, y muy importante, lo que vivo, lo que siento, lo que descubro a través de otros, que tienen la confianza de contármelo en primera persona. ¿Escuela de vida?

Mi maleta de especias es una historia de mujeres pero está lejos de ser una obra de tesis. En tus historias no ocultas tus ideas pero nunca intentas convencer a nadie de nada, creo yo. ¿Es así?
Efectivamente, quería ver qué pasa en una historia casi exclusivamente de mujeres. Cómo se relacionan, cómo gestionan sus emociones y cómo lo cuenta una niña de siete años (al empezar la novela), tan libre de prejuicios a esa edad.

Últimamente escribes poesía con asiduidad. Incluso has publicado un poemario, Confinaviernes, escrito durante el confinamiento, como regalo para los primeros lectores de tu última novela. ¿Qué supone la poesía para una narradora como tú?
Empecé en 2018 a introducir escritura poética en lo que escribo. En 2019 hice un curso muy interesante en Santander y quiero seguir cultivando ese huerto. Encontrar la palabra exacta que busco (clara y directa) y, si es posible, dotar a mi escritura de magia, de encanto.
Quiero mucho a este poemario, porque es auténtico. Dicho esto, pido perdón a los entendidos en poesía. Escribirlo durante el confinamiento me ha ayudado a no caer de golpe en el desánimo.

Carmen Soteres, Confinaviernes,
edición no venal de la autora, Madrid, 2020.



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